Dávila ¿avance o premio de consolación?
- unampress
- 22 nov 2023
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Por: Roberto Becerril
“Las mujeres tenemos una participación muy activa en la vida de este país y del mundo, y si llega una rectora sería un parteaguas. Tenemos sensibilidad y una capacidad de organización y de trabajo en equipo muy importantes.”
Tras la designación de Leonardo Lomelí Vanegas como nuevo rector de la UNAM, una de sus principales contendientes, Patricia Dávila, fue designada como encargada del despacho de la Secretaría General, cargo que asumió el 13 de noviembre.
En declaraciones a la prensa, Dávila aseguró que esta nueva gestión en la Máxima casa de estudios no será una continuidad, sino una mejora y recordó que Lomelí fungió como secretario general durante ocho años.
La designación de Dávila es importante porque para algunos podría trazar el camino rumbo a la siguiente sucesión, aunque otros, consideran que simplemente se buscó “apaciguar” a las personas que se quejaron de la falta de igualdad de género de la UNAM y ven la designación de Dávila como “premio de consolación”.

La realidad es que durante su campaña para ser rectora, Patricia Dávila dio mucho de qué hablar con distintas posturas progresistas: la principal fue la descentralización de la UNAM, específicamente de Ciudad Universitaria, con la exigencia de equidad en el presupuesto y la solución de la violencia de género.
“Uno de los aspectos fundamentales es primero la descentralización de los problemas de género, ya que tenemos entidades en toda la República y no podemos centralizar el problema en Ciudad Universitaria, sino lo tenemos que distribuir y lo tenemos que hacer con gente capacitada”, dijo Dávila durante una entrevista con Milenio.
La ahora secretaria general se pronunció en torno al centralismo de la UNAM, los problemas de violencia y cuestiones de presupuesto, ya que las Facultades de Estudios Superiores (FES) absorben 42 por ciento del alumnado de licenciatura de la UNAM y no se les otorga su parte equitativa. Lo dijo desde su experiencia, ya que fue la directora de la FES Iztacala, presentándose, así, como uno de sus lemas de campaña: “que haya una rectora que tenga las habilidades capacidades, el conocimiento de la Universidad; que la haya caminado y la conozca desde diferentes puntos de vista”.
Estas posturas revolucionarias que van en contra del centralismo de la UNAM, similar a lo que ocurre en la administración del país. Otra semejanza con lo que ocurre a nivel país es la designación de Lomelí, tras ocho años como secretario general.
Hay para quienes es posible que Patricia Dávila se encuentre en un proceso administrativo de preparación, a fin de que la Universidad pueda tener en breve a la primera mujer rectora (2027); sin embargo, por ahora parece claro que la línea es la continuidad de las ideas y un seguimiento en la construcción del futuro de la Universidad Nacional Autónoma de México.




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