El negocio de los huesos en América Latina
- unampress
- 1 nov 2023
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Por: Redacción
El contrabando de cadáveres es un fenómeno que se dio en América Latina y el Caribe durante 500 años y que, por inverosímil que parezca, continúa vigente en el siglo XXI.
Sus orígenes se remontan en el siglo XVI, cuando miles de personas africanas fueron vendidas y llevadas a las tierras cubanas con fines comerciales. Fue ahí cuando los cubanos afrodescendientes crearon una nueva religión, "palo monte", de la cual surgieron los conocidos paleros, sus sacerdotes.
De acuerdo con el reportaje de El Universal: Tráfico de huesos: historias de hurto y brujería, los paleros cubanos aseguran que "los huesos son esenciales para un trabajo espiritual eficiente", por lo que se utilizan para diferentes fines.

Si lo que se busca es salir de Cuba, caminar y cruzar fronteras, se requieren huesos de pies; si el objetivo es resolver asuntos laborales, se necesitan huesos de manos; si el propósito es para asuntos del pensamiento, se requieren los huesos del cráneo.
Estas tres partes del esqueleto son las más utilizadas en esta religión, por las cuales se llega a pagar hasta 100 dólares o más, si se trata de la cabeza, más el servicio del palero.
Ante estas prácticas, la profanación de tumbas y ataúdes se ha convertido en un negocio en auge, junto con la necesidad de resolver penurias por parte de los cubanos y demás latinos.
La entrega de cadáveres a universidades y centros forenses para educación e investigación científica está regida por severos protocolos en la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños. Pero, revela el reportaje, está la contraparte donde grupos de personas se adueñan de los cuerpos de forma ilegal y para otros fines.
Uno de los casos se observa en Costa Rica, donde las instancias judiciales han confirmado que hay muchas morgues saturadas de cuerpos no reclamados, por lo que comúnmente se hacen sepelios masivos en cementerios locales, de los cuales es común que ocurran profanaciones o extracciones ilegales.
En Bolivia, a finales de octubre, se reportó la ausencia de un cadáver en una tumba dentro del cementerio general del municipio de Cobija, donde en su lugar se colocaron objetos de brujería. De acuerdo con un medio local, el encargado de cuidar el lugar dijo haber encontrado una bolsa blanca y otros objetos de actos de brujería, además de afirmar que no son los únicos restos extraídos en los últimos 30 días.
En Venezuela también continúa la apertura ilegal de tumbas, de las cuales se extraen alhajas, dientes de oro y huesos que utilizan para ritos religiosos de reminiscencia africana, brujería y hechicería en personas que ostentan tener pactos con espíritus malignos o diabólicos.
El incremento de los saqueos data de 2017, cuando se dio a conocer en el periódico El estímulo que ya era tan comunes las denuncias por profanación de tumbas, al igual que se volvió común en ese año y en los siguientes encontrar urnas, lápidas y cruces partidas en los cementerios.
También, se asegura que, en el cementerio general de Guatemala, es común encontrar por las mañanas tapas violentadas o huesos desperdigados; nichos vacíos, en los que fueron sustituidos cadáveres humanos por los de aves u otros animales.
Asimismo, se reconocen hechos similares en otros países de América Latina, como República Dominicana, Haití, El salvador y México. La expansión que ha habido de este comercio de huesos del Caribe a los países latinoamericanos se deriva de la misma expansión de religiones afrodescendientes en las cuales se genera la necesidad de conseguir huesos para sus diversos ritos religiosos y de hechicerías.
(Con información de El Universal)




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